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Testimonio del Hermano Ernesto Sánchez, Superior General de los hermanos Maristas

28 febrero 2019 | TESTIMONIO

Participación en la XV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional"

Por primera vez, un Superior General de los Hermanos Maristas participa con voz y voto en un Sínodo de los Obispos, lo que se conoce como participación de pleno derecho. Transcribimos algunos puntos importantes de su testimonio compartido en Roma, el 5 de diciembre del 2018 a miembros de la Fraternidad Misionera Verbum Dei: 

La participación en el Sínodo es un regalo que recibí y me gustaría compartir con ustedes mi experiencia, más allá del documento, trataré de provocar una reflexión simplemente.

El título y el tema de este Sínodo realizado del 3 al 28 de octubre del 2018, se debe al Papa Francisco “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Participaron 260 obispos y cardenales, 10 superiores generales, 7 religiosas, 36 jóvenes y un grupo de 10 o 15 laicos adultos. 

Diez Superiores Generales fuimos invitados, de los cuales dos éramos Hermanos (de La Salle y Marista) y el Papa nos concedió ser miembros de derecho pleno y de voto (pues el reglamento indica que sean clérigos). 

Ha sido uno de los Sínodos con mejor proceso de preparación: en marzo hubo una reunión con más de 300 jóvenes en Roma, representantes de diversos países, pero, además; había conectados por las redes unos 15 mil jóvenes. El Secretario de la Congregación para los jóvenes nos dijo que se tenían 20 mil páginas de propuestas directamente de los jóvenes y de las Conferencias Episcopales del mundo, para elaborar el documento base con el que se inició el Sínodo.

Lo primero que me ha impactado es el liderazgo del Papa, ver a un hombre con serenidad, cercanía y compromiso con los jóvenes. En todas las sesiones lo veíamos de frente con su audífono puesto y tomando nota de lo que se decía en las intervenciones. En todo el mes que duró el Sínodo, en ningún momento lo vi distraído o bostezando o cabeceando. En un momento que tuve la oportunidad de dialogar con el Papa le pregunté: “¿no se cansa?” Y él me contestó: “Claro que no, lo que viven los jóvenes me interesa”.

El Papa Francisco estaba cada día por las mañanas en la puerta, recibiéndonos uno por uno; en los descansos bastaba acercarte y hablar con él. Un hombre muy disponible, pero a la vez abierto y desafiante, alguien tan cercano y que a la vez cuestiona tanto. La combinación de este liderazgo me impresiona, es un liderazgo servidor por la cercanía y profético. Cuando llegamos nos dijo hablen con valentía y parresia, es decir con libertad, verdad y caridad y a eso corresponde también tener la humildad en la escucha a lo que opinan los demás.

Para llegar al Sínodo, cada persona llevaba preparado su intervención de cuatro minutos, pero él nos invitó a sentirnos libres y mirar nuestras propuestas como un borrador abierto, nos dijo que el camino sinodal es de escucha y diálogo entre todos, es signo de madurez abrirse al cambio. El Papa cuando intervenía, hablaba de lo que le tocaba el corazón de lo dicho por la Asamblea y los jóvenes.

Su actitud me hizo reflexionar que, nosotros como líderes no nos damos cuenta lo que puede impactar un buen liderazgo en nuestra manera de ser y de actuar, la palabra clara, la gente está expectante de lo que hicimos o no, comimos o no, etc.

Si estos 250 obispos han vivido la experiencia positiva de escuchar a los jóvenes, entonces habrá un cambio en la Iglesia porque lo estamos empezando a generar. La participación de los jóvenes en el Sínodo ha marcado algo que se denomina “un camino Sinodal” porque la Asamblea tuvo la capacidad de generar una reflexión dialogada, que se ve plasmada en el documento final.

El hermano Ernesto Sánchez da algunas pistas para leer el documento del Sínodo de los Obispos:

Para la estructuración del Documento Final, se tomó el pasaje de Emaús como la clave para conectar con los jóvenes hoy, porque así lo vivió Jesús con sus discípulos. Por lo tanto, los tres capítulos del documento del Sínodo son:

  1. Reconocer lo que los discípulos de Emaús están viviendo.
  2. Interpretar la vida a la luz de la escritura: “se les abrieron los ojos”.
  3. Elegir, es decir, llevar a los discípulos a tomar una opción.
Algunas preguntas que el Hermano Ernesto plantea, que debemos afrontar como Iglesia:

¿Cómo dialogar la fe con las preguntas del joven de hoy? ¿Cómo vamos a promover la ciencia, la técnica, el compromiso por la justicia ciencia, el arte, la música, el deporte y el mundo digital para que sean espacios de encuentro y diálogo con los jóvenes?

Después de su experiencia en el Sínodo, subraya algunos retos importantes de cara al futuro:

  1. “La participación de los jóvenes en la Iglesia no es opcional, no es hacer cosas para ellos, sino con los jóvenes”. 
  2. “Todos los jóvenes están en el corazón de Dios, incluso los que profesan otra religión. 
  3. Una de las opciones del futuro es la sinodalidad misionera de diálogo y anuncio del Evangelio”. 
  4. “Uno de los grandes planteamientos del Sínodo fue: ¿Qué papel lleva hoy en la Iglesia la mujer y por qué no está tan ubicado y reconocido?”.

El Hermano concluyó su testimonio compartiendo esta propuesta “…Al terminar el Sínodo vi cómo se despedían los obispos y los jóvenes, este gesto me gustó mucho porque se expresaba confianza, esperanza y compañerismo. Creo que todos los que estuvimos ahí, tenemos que transmitir esta experiencia: El Sínodo es mucho más que un documento, es un camino sinodal de dejar de vivirnos como “La Iglesia y los jóvenes” para empezar a caminar como “La Iglesia con los jóvenes”.

Tipo : TESTIMONIO